El seguro de responsabilidad civil en construcción es clave para proteger a empresas y profesionales, especialmente en trabajos de reforma donde los riesgos pueden ser menos visibles, pero igualmente graves. Uno de los peligros más relevantes en este tipo de intervenciones es la exposición al amianto, un material altamente peligroso que aún está presente en numerosos edificios construidos antes de su prohibición en España.
El amianto: un enemigo silencioso en obras de reforma
Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), el amianto es un carcinógeno de categoría 1A, y sigue representando un importante problema de salud laboral, especialmente en actividades de rehabilitación, mantenimiento o demolición de edificaciones antiguas.
Electricistas, fontaneros, instaladores o profesionales que perforan superficies pueden entrar en contacto con materiales con amianto sin saberlo, generando lo que se conoce como exposición accidental o pasiva. Esto ocurre cuando se manipulan elementos constructivos que contienen fibras de amianto, liberándolas al ambiente.
¿Dónde puede encontrarse el amianto en una reforma?
El amianto se utilizó ampliamente en el sector de la construcción por sus propiedades aislantes y resistencia al calor. Aún hoy puede encontrarse en:
- Placas de fibrocemento (uralita)
- Tuberías antiguas
- Aislamientos térmicos y acústicos
- Baldosas y adhesivos
- Cubiertas y falsos techos
Pues bien: cuando estos materiales se cortan, perforan o deterioran, pueden liberar fibras peligrosas que, al ser inhaladas, pueden provocar enfermedades graves como asbestosis o cáncer de pulmón.
Por qué es especialmente peligroso en reformas
A diferencia de obras nuevas, en las reformas muchas veces no se dispone de información previa suficiente sobre los materiales existentes. Según el INSST, uno de los principales problemas es que trabajadores no especializados pueden exponerse al amianto sin ser conscientes del riesgo.
Además, la concurrencia de múltiples oficios en una misma obra (electricistas, albañiles, instaladores, etc.) incrementa el riesgo si no existe una correcta coordinación preventiva.
Medidas clave para evitar la exposición
El INSST destaca la importancia de actuar desde la fase inicial del proyecto:
Identificación previa del riesgo
Antes de iniciar cualquier reforma, es fundamental:
- Detectar la presencia de materiales con amianto
- Incluir esta información en el estudio de seguridad y salud
- Planificar su retirada por empresas autorizadas
Gestión segura del material
La normativa exige que:
- El amianto sea manipulado únicamente por empresas especializadas
- Se elabore un plan de trabajo específico
- Se gestionen los residuos a través de gestores autorizados
Estas medidas no solo protegen la salud de los trabajadores, sino que también evitan sanciones, paralizaciones de obra y sobrecostes innecesarios.
El papel del seguro en este tipo de riesgos
En este contexto, el seguro de responsabilidad civil en construcción adquiere una relevancia aún mayor. Si durante una reforma se produce una exposición indebida al amianto que afecta a terceros (trabajadores, vecinos, clientes), pueden derivarse reclamaciones económicas importantes.
Contar con una cobertura adecuada permite:
- Hacer frente a indemnizaciones
- Cubrir gastos de defensa jurídica
- Proteger la estabilidad económica del negocio
Prevención y protección deben ir de la mano
Las reformas en edificios antiguos implican riesgos que no siempre son evidentes a simple vista. El amianto es uno de los más peligrosos y, al mismo tiempo, uno de los más ignorados si no se realiza una correcta planificación.
Integrar medidas preventivas, contar con asesoramiento técnico especializado y disponer de un seguro adecuado son pilares fundamentales para trabajar con seguridad.
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